George Müller. Predicador y misionero inglés nacido en Prusia, destacado por su fe en la providencia de Dios y por su obra en favor de los niños desamparados a través de hogares que les servían como albergues, donde los mismos recibían buena educación, vestido y alimentación.
“El precioso Señor Jesucristo es nuestro AMIGO. ¡Oh,
busquemos darnos cuenta de esto! No es una mera afirmación o frase religiosa,
sino que el VERDADERAMENTE ES NUESTRO AMIGO. Él es el Hermano “en tiempo de
angustia”, Aquel que es “unido más que un hermano”. Que no nos desamparará ni
nos dejará.
Qué precioso tener, incluso en la tierra, un Amigo
celestial, porque esto trae las alegrías del cielo ahora a nuestros corazones en un grado
pequeño. Y esto es justamente lo que el Padre celestial desea para Sus hijos,
que sean tan felices como puedan serlo mientras estén aquí en el cuerpo.
¿Accedemos a esta realidad de que Aquel que es “todo Él codiciable” está listo
para ser nuestro amigo hora tras hora y de día y de noche mostrarse a Sí mismo
como nuestro Amigo?
Cuando no pueda dormir en la noche, diga: “Mi precioso Amigo
celestial, ¿me darías un poco de descanso?” Cuando esté en dolor, diga: “Mi
precioso Amigo celestial, si Te complace, ¿quitarías de mi este dolor? – pero
si no, si ves mejor que tendría que continuar, susténtame, ayúdame y
fortaléceme, ¡mi precioso Amigo celestial!”.
Cuando nos sintamos solos y cansados, vaya al Señor Jesús: Él está
dispuesto a ser nuestro Amigo en la soledad. He visto que es así. Por sesenta y
dos y cinco meses tuve una esposa amada, y ahora en mi edad de 92 años estoy
solo. Pero yo voy al Señor Jesús mientras camino de un lado para otro en mi
habitación, y le digo: “Mi precioso Señor Jesús, estoy solo, pero no estoy
solo, Tú estás conmigo; Tú eres mi Amigo, ahora Señor consuélame, consuélame,
fortaléceme, dale a Tu pobre siervo todo lo que veas que él necesita”.
¡Oh! Esto es una realidad, no una fábula, que Jesucristo es
nuestro Amigo.
Y no debemos estar satisfechos hasta que hallemos esto, que
conozcamos EXPERIMENTALMENTE que el Señor Jesucristo es nuestro Amigo, que
HABITUALMENTE es nuestro Amigo. Reflexione sobre esto. HABITUALMENTE, nunca
dejándolo, nunca abandonándolo, en todo tiempo y en toda circunstancia listo
para mostrarse a Sí mismo como nuestro Amigo.
Y Él está dispuesto no simplemente a conceder su amistad por
unos pocos meses, o un año o dos, sino hasta el fin de nuestro peregrinaje por
la tierra. David en el Salmo 23 dice, “AUNQUE ANDE EN VALLE DE SOMBRA DE
MUERTE, NO TEMERÉ MAL ALGUNO, PORQUE TU ESTARÁS CONMIGO”. ¡Oh, qué precioso es
esto!
Ahora este “AMADO”, VOLVERÁ DE VUELTA, Y PRONTO, PRONTO,
PRONTO, VOLVERÁ DE VUELTA, y nos llevará a casa, y ahí estaremos con Él por
siempre. ¡Oh, qué preciosa aquella brillante y gloriosa perspectiva! Y aquí de
vuelta el punto práctico es apropiarnos nosotros de esto. “Él volverá para
tomarme a MÍ, un pobre, merecedor del infierno, indigno y culpable YO – Él está
por venir para llevarME a MÍ con Él mismo.”
Y en la medida en la que accedamos a estas cosas gloriosas y
nos apropiemos de ellas, en esa medida las alegrías del cielo ya habrán
empezado.”
Fuente: "The Writings and Teachings of George Müller of Bristol", (Sermón: "My Heavenly Friend").
Ofrezco mis humildes traducciones del material que bendice mi vida con la esperanza de que bendiga la vida de alguien más.