"Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros."-1 Pedro 5:7
Esto significa simplemente lo que dice. Lector cristiano, no debe haber restricción entre tú y el Amante de tu alma. A El le gustaría que tú tengas, y mantengas, una intimidad más íntima consigo mismo que con cualquier otra criatura humana. El siempre es accesible, y nunca cambia Su sentir hacia ti.
A El le gustaría que lo hagas tu "Amigo": no solo tu Consejero,sino tu Confidente-el Único en cuyos oídos (y sólo Él) has de poner los mismísimos secretos de tu corazón.
A Él le gustaría que seas natural y simple, tal como un pequeñito yendo a su madre, echando sobre su oído su pequeña aflicción, problema y decepción. Cuando eres atacado por cualquier problema del alma, tal como un corazón frío hacia Él o estar inquieto por tu falta de fe, o porque tus pensamientos se distraen a menudo cuando tratas de meditar en las cosas Divinas, o en tus oraciones-ve a Él, cuéntale todo acerca de ello, deposita en Él tu carga: Echa toda tu ansiedad sobre Él, no reteniendo nada.
Cuando algo te ha irritado, cuando algo haya alterado tu compostura mental y la paz de tu alma; cuando alguien haya dicho o hecho algo que causó que el resentimiento aparezca en ti, y encuentras dificultad para perdonar; ve y cuéntale al Señor Jesús: confiésale que esto no debería ser así, que estás avergonzado de ti mismo, y pídele que ponga sobre Ti su mano tranquilizadora, y que te dé un espíritu perdonador.
O suponte que algo en los arreglos del hogar ha salido mal, algo que no puedes corregir, quizás el repartidor de leche o el panadero llegaron tarde, o el horno no cocina como quieres, y te alteras; ve a Él, dile sobre ello; echa esta "ansiedad" sobre Él. Nunca podrás fatigar al Señor.
Es el santo privilegio del cristiano cultivar una conversación muy familiar con Cristo. Nada lo honra mas, nada le deleita más, porque es darle Su verdadero lugar en tu vida diaria. La "vida cristiana" no es la cosa ambigua y mística que los incrédulos estiman que es, y que algunos predicadores han hecho pensar a las personas que es. No, es una cosa intensamente bendita y práctica.
Es el orgullo (bastante insospechado) que impide a tantos mantener esta simple e infantil comunión y conversación con Cristo. La gente está preparada para llamarlo cuando algo grande (como lo estiman ellos) los confronta, cuando una necesidad realmente urgente aparece; pero intentan cargar y resolver las pequeñas cosas por sí mismos. Sin embargo, la Palabra de Dios dice: "EN TODO, mediante oración y súplica... sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios". (Filipenses 4:6)
Anteriormente, hemos dicho que es el "orgullo" es lo que impide que el cristiano eche toda (cada una) de sus inquietudes a Cristo. La prueba de esto está sugerida en el versículo que precede inmediatamente (a 1 Pedro 5:7): porque en él leemos, "Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte cuando fuere tiempo". Es una cosa humillante para nuestra carne altiva, nuestra auto-dependencia, nuestro orgulloso razonamiento, sentir la verdad de las Palabras de Cristo que dicen: "separados de mí nada podéis hacer" (Juan 15:5)-que sea aceptable a Dios.
Pero es una cosa feliz para el corazón cuando somos llevados al lugar de consciente dependencia completa del Señor por todo. Ese es el lugar de reposo, alegría y victoria.
Pero es una cosa feliz para el corazón cuando somos llevados al lugar de consciente dependencia completa del Señor por todo. Ese es el lugar de reposo, alegría y victoria.
Que el Señor quiera dar Su bendición a este pequeño texto.

No hay comentarios:
Publicar un comentario